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El Río de Santa Eulalia

Nunca ha tenido nombre propio, y eso que es el único río de las Islas Baleares. No obstante se le rindió tributo al incluirlo en el nombre de una localidad – el nombre completo de Santa Eulalia es Santa Eulalia del Río. Nunca se trató de un raudo torrente, más bien de un riachuelo. El río, cuya fuente está en el monte Puig d’en Sopes que tiene 342 metros de altura y se encuentra cerca de Sant Miquel, serpentea a lo largo de 15 kilómetros a través de la isla hasta su desembocadura en Santa Eulària. Tras periodos de lluvias más extensas, sobre todo en invierno y primavera, el río porta en los primeros tres o cuatro kilómetros un caudal de agua bastante considerable. En los lugares donde se estanca se pueden medir entonces profundidades de hasta tres metros. En cambio en los meses de verano ver agua por encima del Pont Vell, el viejo puente de piedra, es extremadamente raro.
La importancia sociocultural que tuvo el río en su día para Santa Eulalia, se transmitirá en un futuro próximo a los visitantes de un centro informativo en el molino recientemente renovado cerca del Pont Vell (el viejo puente). El río abasteció los hogares de la población con agua hasta los años 60 del siglo pasado mediante un ingenioso sistema de canales de riego, que los moros dejaros a sus conquistadores. Por regla general se abrían las esclusas una vez por semana, después de lo cual el agua era transportada mediante molinos a la población. Las casas llenaban entonces sus depósitos y los niños chapoteaban en verano en los dos grandes aliviaderos que aún hoy se pueden ver en el Passeig S’Alamera. Estos últimos sirven ahora de maceteros gigantes para las palmeras que adornan la avenida.