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Puig de Missa

En lo alto, a 52 metros por encima del nivel del mar, se encuentra – o mejor dicho: destaca – la iglesia fortificada de Santa Eulalia, esta enorme estructura de piedra pintada de cal. Este templo, protegido como monumento histórico, data del siglo 16 y paso a paso se le han añadido en los siguientes siglos diferentes alas y anexos. Las dos capillas fueron añadidas en el siglo 17, la casa parroquial un poco más tarde. Constructivamente se pretendía también desviar la atención del carácter fortificado de la iglesia.

El interior de la iglesia fortificada está dominado por el altar baroco, que trajeron en su día por mar de San Millán en Segovia. La iglesia fortificada carece de otro adorno y cualquier pompa se busca en vano. Alrededor del templo surgió en los siglos pasados una especie de pueblito propio. Las pocas casas que se construyeron en fila una junto a otra, siguen ocupadas hoy en día y ofrecen unas vistas al paisaje sin obstáculos.

En estos tiempos la iglesia fortificada ya solo se llena de vida cuando se celebra una boda, durante las festividades de mayo o cuando las procesiones de Semana Santa suben por la montaña. A las misas normales de los domingos acuden pocos asistentes, ya que a la mayoría de los feligreses la subida les resulta demasiado fatigosa.